Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

La Fábula Gnóstica de Sophia y Cristo

Nuestro próximo análisis es todo un tratado o curso teológico ( a la luz interpretativa de nuestra filosofia Yin-Yang), por lo que a quienes siguen nuestras decodificaciones psicoanalíticas, les hacemos un llamado de máxima atención y dedicación. Será un análisis intenso, profundo y muy lento, para dar espacio a la reflexión y la meditación. El tema es "El Mundo de Sofía" según los gnósticos, un Mito antiguo muy complejo, bello y fantastico.

UN PRINCIPIO SIN PRINCIPIO
Nada de eso que llamáis realidad existía entonces, ni materia, ni mente, ni espacio, ni tiempo. Estaba la Fuente, la esencia original o el Uno como le llamamos e, inmediatamente debajo del Uno, como su emanación directa, estaba un enjambre de 'Eones': seres de luz, con potencial infinito... Los Eones eran emanaciones del Uno (también llamamos Dios al Uno. Los griegos lo llamaban Arkhe = el Principio).
Este primer Ser contiene dentro de sí otro ser conocido como Ennoia (en griego, Pensamiento), o Charis (en griego, Gracia), o Sige (en griego, Silencio). Atención, esta distinción (que no es división) es lo que llamamos "Alma" que se compone de 3 potencialidades: pensamiento o entendimiento (la cabeza), sentimiento o voluntad (el corazón) y conciencia o iluminación (la unión de la cabeza y el corazón).
El ser perfecto entonces concibe los eones segundo y tercero: el masculino Caen (poder en griego) y el femenino Akhana (amor en griego). Digamos que son las dos formas en que percibimos el mundo dual: femenino y masculino (Yin y Yang).
Advertencia: los Eones, a simple vista podrían equipararse a las jerarquías angélicas judeo-cristianas, pero como emanaciones de Dios no son criaturas sino que son las mismas manifestaciones de Dios en formas diferentes. Los eones a menudo se representaban en pares masculino/femenino y eran muy numerosos. Dos de los eones más comúnmente citados fueron Cristo y Sofía.

LA PRIMERA LIBERACIÓN FEMENINA
Parecerá inaudito, sobre todo porque hoy se habla mucho de la mujer que busca su emancipación y su igualdad con respecto al hombre, pero olvidamos que las filosofías más antiguas ya proclamaban esta rebelión y la encontramos en el mismo Ser interior del Uno, de Dios. Sofía, con su incontenible imaginación creadora, planteó la hipótesis de algo que, para quien lea, podría parecer imposible: la división de lo finito de lo infinito. Así en un mundo eterno ella comienza a crear el tiempo, en un mundo sin límites comienza a poner límites, en un mundo donde uno está siempre en todas partes porque el ser mismo se realiza en la espacialidad (Pleroma) ella crea el espacio; en resumen, Sophia crea la individualidad. De hecho el relato dice: "El Eón llamado Sophia emanó sin su compañero eón (llamado Cristo), el resultado fue el Demiurgo. Este Demiurgo que engendró Sophia es lo que llamamos Yahweh el Dios creador de este mundo y, más allá debajo de él, los siete Arcontes. En los textos gnósticos, Yahvéh es a veces llamado Yalda Baoth, una criatura que nunca debió existir. Esta criatura no pertenecía al pleroma (Ser absoluto).Yaldabaoth es el Dios del Antiguo Testamento: arrogante, celoso, vengativo.
Ahora decodifiquemos: Este Yahweh es el Dios falso que todos nos hacemos a nuestra imagen y semejanza, es el resultado de nuestra inexperta y juvenil rebeldía interior, ¿por qué? Porque sin la parte femenina de Dios (Sofía) nadie hubiera conocido jamás al Uno, es ella quien al desligarse de Él lo revela (es la santa desobediencia de Eva), es la Sombra interior de la que nace la luz. De hecho el texto gnóstico explica: "Sofía, llena de Amor por el Uno, trata de volar en alto para conocerlo. Esto provoca un gran cataclismo: Sofía cae". Los griegos ya habían descrito este trauma en el Mito de Psique y Cupido, no podemos saber o ver totalmente que el Amor, es infinito (el Amor escapa como Cupido), caemos en el ingenuo error de creer que poseemos el Absoluto a través del amor. Esta Caída es el origen de la realidad que vivimos: luchamos por conocer el infinito.

SOFÍA
Sofia, del griego antiguo Σοφία, Sophia, significa "sabiduría", de ahí la palabra filosofía (filo=amor + sophia=sabiduría) amor por el conocimiento. Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios por lo que en Dios también hay una mente y un emociòn (cabeza y corazón) entendimiento y voluntad, una fuerza masculina racional (Yang) y una fuerza femenina sentimental (Yin). Por eso en teología la sabiduría es una personificación de la sabiduría de Dios que llamamos el Verbo, el Logos. Aquí, sin embargo, surge una discrepancia: el verbo en Cristo es masculino mientras que Sofía es femenina. De hecho, en la teología judía es una entidad emanada de Dios que Él mismo se sirve para ordenar el cosmos, declinado en femenino como una suerte de madre divina, que actúa como mediadora entre el mundo terrenal y el Padre Celestial. En el judaísmo, Sophia corresponde a la Shekinah, "la Gloria de Dios”, una figura que juega un papel clave en la cosmología cabalística como expresión del aspecto femenino de Dios. Al igual que la Sophia gnóstica, la Shekinah judía juega un papel dual, sentándose junto a Dios, sino que también es exiliada al mundo de la materia, el Malkuth (la sefirot más bajas del árbol de la vida). Para los gnósticos cristianos, Sophia es el componente femenino de Dios y coincide con el Espíritu Santo de la Trinidad. Es, pues, a la vez Hermana y Esposa de Cristo, ya que, como Cristo, procede de Dios. Sofía reside en todos los hombres en forma de Chispa Divina, y Cristo fue enviado a la tierra para encender esta chispa (pneuma o gnosis) que está en el hombre, despertándolo de los engaños del mundo y del Demiurgo. En el evangelio apócrifo de Felipe se identifica a Sofía con María Magdalena, tanto que se ha planteado la hipótesis de que en la Última Cena de Leonardo, el discípulo Juan pueda aludir a María Magdalena entendida en el concepto gnóstico de Sofía y el Espíritu Santo, el discípulo amado de Jesús o más bien de su amada esposa. Recordamos que el gran éxito de los libros de Dan Brown que también se han convertido en películas (El código Da Vinci -2006-, Ángeles y demonios -2009- e Inferno -2016-) tienen sus raíces en esta filosofía. 

LA VIDA EMPIEZA CUANDO SOPHIA ACTÚA SOLA
Así que recapitulemos: Sophia actúa sola sin su compañero eón, el Cristo, pero no es una división como la veían los gnósticos y tantas filosofías y religiones dualistas; todas las escisiones siempre se han visto de forma negativa, esta acción es similar a la de Eva que decide comer sola del fruto prohibido, a la de Lilith que quiere salir del jardín del Edén, etc... pero así debe ser. Piénsalo un momento y verás que tu vida comienza cuando tu fuerza psicológica femenina (Yin) despierta, cuando decides pensar por ti misma, crear tu mundo sin las pretensiones de los demás, despegarte o dejar la casa del padre, a no seguir las leyes, costumbres y normas de la sociedad como ovejas. Sophia es esa parte psicológica en nosotros que concibe (atención a la palabra concepción: es la acción del útero que da vida), repito, concibe al Uno como diferente. Sin alteridad, sin comparación, sin relación, el Uno habría quedado solo, Dios sin la criatura ni siquiera sería Dios. Nuestro cerebro no puede "concebir" la realidad sin la comparación (incluso los gnósticos estaban ya influidos por el mismo dualismo que condenan sin darse cuenta de que en Sophia están revelando la acción más divina de la Creación).

EL SUEÑO PROHIBIDO DE DIOS
Si hay una dimensión inconsciente en nosotros, significa que también hay un lado oculto en Dios (visto que somos su imagen). Sophia revela los sueños prohibidos de Dios, esta fue la principal apuesta del eón Sophia: la realización de una dimensión en la que hay límites de espacio, tiempo y esencia, todo lo que estaba prohibido para Dios. Por lo tanto, colocó algunas limitaciones y, con ellas, creó las más fundamentales, entre las que llamamos 'leyes físicas', aquellas que hacen posible la vida en un medio formado por materia sólida, es decir, la vida de los Seres Humanos. Somos el sueño prohibido de Dios así como Dios es el lado oculto de nuestro Inconsciente. Es Sophia la que hace posible la vida humana (el conocimiento es lo que nos distingue). Sofía creó el ambiente perfecto para que el ser humano experimentara plenamente su creación y fuera, al mismo tiempo, su creador. Si somos capaces de CONCEBIR ideas del Pleroma (Ser absoluto) como la felicidad, la perfección, el amor eterno es porque somos capaces de sentir las huellas de Sophia en nosotros. Un ser finito no puede concebir el infinito, un ser imperfecto no puede generar la perfección, un ser infiel no puede desear la fidelidad... El humano debía encarnar la conciencia propia de las almas del Pleroma, dentro de la realidad limitada de su creación. Aquí radica el gran misterio de la vida espiritual: si Dios está en Todo, cuando lo concebimos cometemos el error fatal de concebirlo fuera de nosotros y en cambio está dentro (Jesús en el Evangelio dijo que está dentro de nosotros). Sophia emana a este Dios y aquí comete su error o caída: si concebimos a Dios solo fuera de nosotros se convierte en un ídolo, impotente, un fantasma, un Demiurgo. Y el sueño prohibido de Dios en nosotros se convierte en una pesadilla, un Demonio: el mal.

LA CAÍDA
Sophia puso tanto empeño en su trabajo que decidió formar parte ella misma, y ​​no cualquier parte, sino que se ofreciò ella misma como el terreno en el que se desarrollaría el experimento, es su ser o cuerpo donde habitamos (también la llamamos Madre Naturaleza). ¿Qué hace un amante? se da y quiere identificarse con el que ama, quiere ser como su Amado (incluso Jesús dijo "sed perfectos como vuestro Padre es perfecto"). El amor tiene una poderosa fuerza de identificación, pero es muy peligroso si no sé detenerme en el momento justo, porque al identificarnos con el otro uno de los dos desaparece, se anula o se elimina. De hecho Sofía cae en la materia y queda prisionera de este mundo creado por ella: Sofía era la más joven de todos los Eones y la última, deslumbrada por la belleza de esta luz, quiso emular al Uno (ser como Dios) y generar también la Luz de los Eones y concibió sólo un aborto, un mundo imperfecto, el nuestro, el que vivimos. Entonces este mundo, creado por un Dios inferior, es visto por los gnósticos como el Mal metafísico. El gnóstico en este mundo es un extraño (alienígena). Sophia se alejó del Pleroma para ir a un lugar muy lejano, más allá de los límites del mundo conocido, donde la energía de la Fuente apenas llega. El mundo de abajo es Sofia y ella, como buena madre, nunca ha dejado de cuidar de sus amadas criaturas, aun a riesgo de su propia vida. Si te tomas un momento piensa bien, vivimos atrapados en la materia, nos cuesta entrar en nuestras profundidades, conocer nuestras dimensiones internas (la Luz del Pleroma). La Tradición iniciática nos dice que el hombre es un Dios caído, implicado; del estado de Armonía “cayó” en la desarmonía, limitado en el espacio y en el tiempo, y esto significó que tuvo que reaprender todo, recordar que es infinito, pero que su tarea más ardua es conocerse a sí mismo y su origen.

EL DEMIURGO
Es fundamental detenerse en esta figura mitológica y filosófica para comprender quién es realmente el Demiurgo, a quien Sofía dio vida. El primero en hablar del Demiurgo fue Platón, el término griego que utilizó es δημιουργός - dēmiurgòs, que significa 'trabajador público', una especie de artesano. A nivel filosófico, el Demiurgo corresponde a la necesidad de introducir un principio unitario capaz de justificar y superar el rígido dualismo, porque en su esencia el Dual o el Uno no pueden separarse (el bien y el mal no existen el uno sin el otro). Cuando la mente concibe una idea la ve Eterna, pero cuando la materializa la vuelve efímera (el mundo de las ideas eternas y de la realidad sensible finita). Por lo tanto, digamos que el Demiurgo es ese puente entre el dual Unido y el dualismo separado, en el mundo dual somos capaces de entender y distinguir el bien del mal, pero en el mundo dual los experimentamos de manera separada y dividida. ¿Qué hace Sofía? actúa separada (sin el Cristo) por lo tanto se polariza, no distingue la realidad sino que la divide, es obra de lo que llamamos el Ego, esto es el Demiurgo mitológico. El Demiurgo fue la solución gnóstica al problema del mal. Los gnósticos creían que un Dios bueno no podía haber creado el mal en el mundo y permanece en ese silencio impotente, por eso contraponen al Demiurgo creador con la trascendencia de Dios y es asì como los gnósticos piensan que Yahvé, el Dios del antiguo testamento, es Satán, el Demiurgo, el falso Dios, quien, sin darse cuenta de todo lo que está por encima de él, crea este Universo que es una especie de aborto, Reino del Mal. Sophia permanece prisionera en el universo material. Luego crea al hombre en este planeta: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza". Siempre habla en plural porque trabaja junto con los Arcontes, los poderes malignos que dominan este mundo.

 HIJO DEL CAOS
Yaldabaoth es el nombre con el que los gnósticos llamaban al Demiurgo, representado con cabeza de león y cuerpo de dragón también llamado Archi-Padre, Gran Arconte y Arrogante, identificado en el Yahvé bíblico. Es el equivalente del demonio católico, en el sentido de que es el jefe de los espíritus del inframundo (los arcontes); con la diferencia sustancial de que él no es el corruptor de la creación sino su creador mismo. Al menos desde el 200 a.C  se desarrolló una tradición en el reino greco-egipcio ptolemaico que identificaba a Yahvé, el dios de los judíos, con el dios egipcio Seth. Después de la conquista asiria de Egipto en el siglo VII a. C., los egipcios consideraban a Seth como una deidad malvada y no era adorado comúnmente. Después de su helenización, los egipcios identificaron a Seth con Tifón, un monstruo-serpiente que ruge como un león. Por lo tanto, existe un nexo histórico de influencias tanto griegas (Tifón) como egipcias (Set) que fluyen hacia el Dios Yahvé como el Demiurgo gnóstico.
En nuestra filosofía Yin-Yang es el Ego incapaz de renunciar a su supremacía (no reconoce al Uno) y crea un mundo a su imagen y semejanza, para su uso y consumo, todo a su servicio. Esto sucede cuando nuestra Psique o fuerza interior femenina (Sofía) se desprende de la luz de Cristo, que es el equilibrio, la unidad del dual. El Demiurgo es una sabiduría puramente humana, racional, solo intelectual, no es espiritual, no es emocional, no surge del corazón, sino solo de la cabeza no iluminada (Es Sabiduría sin iluminación, es Sofía sin Cristo) .

LOS ÁNGELES CAÍDOS
En la visión gnóstica, el Demiurgo es el Creador, por tanto identificado con el Dios Yahveh. Pero es el Dios falso, recordemos, es un intento fallido de Sophia de querer imitar al Dios verdadero, el Uno. Este Yahveh usa sus poderes llamados arcontes, son entidades demoníacas sujetas a la encarnación del mal, lo que más comúnmente llamamos ángeles caídos o diablos. En el gnosticismo se convirtieron en los gobernantes demoníacos del mundo material, cada uno asociado con una esfera celestial diferente. Como gobernantes del mundo material, se los conoce como ἄρχοντες (arcontes), un término griego que significa "principados" o "gobernantes" cuyo trabajo es incitar pasiones en los humanos para esclavizarlos y atraparlos en la ignorancia. Aunque la Iglesia Católica ha luchado enérgicamente contra el gnosticismo, muchos rastros de esta filosofía se han infiltrado en la fe cristiana. En la Biblia, san Pablo escribe a los Efesios (6,12): "Nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados y potestades, contra los gobernantes de este mundo de tinieblas". Esta es una clara referencia a los arcontes que sirven al Dios que gobierna este mundo: es el Dios del Antiguo Testamento, celoso, vengativo, arrogante y jactancioso.
¿Cómo es posible que sea el Dios malo el que gobierne este mundo y no el Dios bueno? ¿Recuerdas cuando Jesús fue tentado en el desierto por Satanás? ¿Qué le dice? En Mateo 4:8-9 leemos: “El diablo lo llevó consigo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo con su gloria y le dijo: “Todo esto te lo daré, si te arrodillas y me adoras". Es claro el mensaje: si ofrece el mundo es porque está en sus manos, está en su dominio. Esto demuestra cuán fuerte fue la influencia del pensamiento gnóstico al comienzo del cristianismo.

7 ARCONTES
Los arcontes son gobernantes, cada uno relacionado con uno de los siete planetas, que impiden que las almas abandonen el reino material. Son innumerables, pero se resumen en el número perfecto: 7. Los siete arcontes creadores del mundo, conocidos como Hebdomad (ἑβδομάς), son poderes semi-hostiles y considerados las últimas y más bajas emanaciones de la Divinidad. En psicoanálisis los llamamos pasiones desordenadas (vicios) y en este sentido también podemos combinarlos con los 7 pecados capitales. Son instintos ciegos que se adhieren únicamente al gusto por el mal en sí mismo. Vamos a verlos uno por uno:
1. Yaldabaoth, también llamado Samael, su planeta es Saturno (pecado capital de la codicia). Del hebreo yalda bahut, "hijo del caos" El más exterior, y quien creó a los otros seis, y por tanto el gobernante principal y Demiurgo por excelencia. Llamado "el dragon con cara de león".
2. Iao, su planeta es Júpiter (pecado capital de la gula)
3. Sabaoth, su planeta es Marte (pecado capital de la ira), y de hecho en el Antiguo Testamento se usa mucho la fórmula "Yahweh sabaoth o "Jehová de los ejércitos" porque los que han estudiado la Biblia bien saben que Yahve fue un líder guerrero visto como un Dios, pero no un verdadero Dios como lo entendemos a nivel psicológico o espiritual.
4. Astafanos, su planeta es Venus (pecado capital de la lujuria)
5. Adonaios, su planeta es el sol (pecado capital del orgullo) y era una palabra hebrea que significaba "el Señor" luego traducida al latín Dominus, el señor de los cielos por lo tanto el sol, de ahí la palabra también domingo, día dedicado al sol.
6. Elaios, su planeta es Mercucio (pecado capital envidia). Para los cananeos era el nombre de una deidad suprema, el mismo nombre que los judíos usan para dar título a su Dios innombrable, era Elohim, usado en el panteón para los dioses cananeos, los hijos de Ēl. El Salmo 82 de la Biblia comienza así: "Dios está en la asamblea divina; él juzga entre los dioses". El texto original en cambio dice "Elohim está en la asamblea de los elohim. Él juzga entre los elohim".
7. Horaios, su planeta es la luna (pecado capital de la pereza), su nombre tiene la misma raíz que Yaroah que es la Luz.

LA PRISIÓN DE SOFÍA
Sophia, avergonzada de lo que había hecho, lo escondió de otros eones, en una especie de área oscura, envuelto en una nube brillante (el inconsciente). Bien sabemos que lo hizo por un impulso inmaduro de amor y no por malicia. ¿Quién de nosotros nunca se ha equivocado de un impulso es estos? En cambio, concebimos un amor eterno que dura solo unos años o unos meses, por ejemplo. Sophia permanece prisionera de la materia, mientras los arcontes, celosos y enamorados de ella, la mantienen en las fuerzas que los humanos llamarán la "Belleza". Es el alma de este mundo. Es el principio de la salvación, si logra liberarse de la tiranía de los ángeles caídos. Como principio de fecundidad, Sophia representa un principio ambiguo, una virgen por un lado, y por otro un principio generativo y, en ciertas versiones, una prostituta sagrada. Es ella quien engendró al Demiurgo y luego este a los arcontes y más tarde a la hueste de los ángeles. Todos han recibido de ella una chispa divina en cadena ininterrumpida, pero en forma decreciente.
Cada vez que el Demiurgo dice que es el verdadero Dios pronuncia una blasfemia, entonces la Inmortalidad del Uno proyecta su reflejo sobre las aguas primordiales y esto perturba el alma de los arcontes, porque ven que no tienen esa Inmortalidad, le gustaría agarrarla pero en el agua no pueden atraparla (los arcontes son seres psíquicos, no son neumáticos... eso lo explicaremos en los próximos post). En su ignorancia, creen haber encontrado la forma de plasmar esa imagen para alcanzar la perfección: deciden crear un hombre de la tierra.

ADÁN, LA TRAMPA DIVINA
Para capturar la Inmortalidad del Uno, los arcontes pensaron en crear un ser que tuviera su cuerpo más la apariencia que se les había aparecido en el reflejo del agua, pero envuelto en materia. Entonces Yaldabaoth o Demiurgo (Yahweh), dijo a los otros Elohim: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza", pensando que el Uno viendo su imagen (=Adán) la Inmortalidad, descendería a él, y asì serían capaces de apropiarse de ella, de la Inmortalidad. Recordemos que incluso el Génesis dice que lo primero que Dios promete al hombre es la inmortalidad. Al descifrar este pasaje, psicoanalíticamente es como si nuestra conciencia aprendiera de los errores que cometemos en la materia, se apropia del conocimiento a través de los errores. De hecho, el hombre es un enigma para los arcontes, le ofrecen todo pero Adam está insatisfecho y triste, ni siquiera habla. Porque es parte de nuestra naturaleza: aunque lo tuviéramos todo, tarde o temprano nos aburrimos de las cosas que tenemos, ya no nos dicen nada. La razón de esto es que Sophia, a escondidas de los arcontes, escondió la chispa divina en el hombre, por lo tanto, hay una sed de infinito dentro de nosotros, somos mendigos de lo absoluto, llamados al Pleroma, al Uno. Los arcontes no pueden satisfacernos, la materia no puede llenar este vacío infinito.
Así Adán fue una trampa humana para capturar a Dios, el verdadero Inmortal, pero los arcontes en su ignorancia fueron engañados, en su tristeza Adán revela signos de mortalidad. Pero tercos en la misma ignorancia piensan en crear otra trampa para captar la atención del hombre y así nace la mujer...

EVA, LA TRAMPA HUMANA
Hoy en día se habla mucho de “Influencer”, que es un ente, persona o ideología capaz de entrar en tu cerebro y en tu corazón, arrasando con toda tu identidad o personalidad (in=dentro fluencer=flujo o corriente). Los arcontes son esencialmente nada más que eso: personas influyentes, parásitos psico-espirituales. Al respecto es precioso recordar una frase de Carlos Castaneda: "El ser humano se encuentra envuelto en un camino de conciencia momentáneamente interrumpido por fuerzas ajenas". Al no poder influir en Dios, el Uno, los arcontes deciden influir en el Hombre y crear a la Mujer. Adán despertó, inmediatamente la reconoce como la dadora de vida y siente debilidad por ella y demuestra ser mortal nuevamente, el espíritu de hecho pasó de Adán a la mujer, que se vuelve neumática (espiritual). Nuevamente los arcontes son engañados pero por ellos mismos, por su ignorancia.
Ahora decodifiquemos: Adán es nuestro Yang, parte masculina, la fuerza activa, emprendedora hacia el exterior y la materia, mientras que Eva es nuestro Yin, parte femenina, la fuerza pasiva, introspectiva hacia el espíritu interior. Preste mucha atención a lo que vamos a decir: Los arcontes afectan la vida interior, nuestra religiosidad, el deseo de conocimiento, la fe y el amor. La mujer es un símbolo muy poderoso. La percepción gnóstica es fascinante porque nos desafía a comprender lo que ha estado sucediendo en nuestra psique o mente (es decir, nuestra Sophia). ¿Es posible que los seres humanos hayamos profanado la imagen de Dios? Por ejemplo, ¿imponiendo a las mujeres una noción de identidad artificial, una falsificación de la verdadera naturaleza del Uno? Dice el texto gnóstico: “Entonces los arcontes se acercaron a Adán, y al ver a su contraparte femenina se agitaron y excitaron mucho. Sin embargo ella - madre de los vivos - se burló de su inconsciencia y ceguera transformándose en un árbol, y dejó que se adueñaran de su reflejo" que es la Sombra. La metamorfosis de Eva en árbol recuerda el mito griego de Dafne, que se transformó en laurel para escapar de Apolo. Esto implica que, si bien los arcontes no pueden acceder a nuestra estructura genética, sí podrían influir o distorsionar nuestra imagen de mujer, de lo femenino, y en ese sentido –indirectamente– realmente habríamos logrado hacer escapar nuestra capacidad espiritual. En realidad vivimos en un mundo sumergido en la materia, la fuerza Yin femenina está escondida en la naturaleza (el árbol), pocos saben reconocerla.

EL PODER DE LA SERPIENTE
Ya habíamos dicho que el Demiurgo era representado como un reptil parecido a un dragón, pero con cabeza de león. Este tipo de dragón arconte aparece en la iconografía gnóstica no porque los gnósticos adoraran a los reptilianos; por el contrario, usaban esta imagen como un conjuro mágico contra la influencia arcóntica, de la misma manera que ponemos una calavera en una etiqueta para indicar el veneno de un líquido. El reptiliano es un símbolo que indica la influencia (como decíamos antes, los influencers) de forma sutil, que se cuelan en nuestro interior de forma sinuosa y venenosa a través de ideas, sentimientos, tendencias que vacían nuestro espíritu (nuestro mundo de la publicidad, por ejemplo, està lleno de energia de reptilianos o arcontes). Son el cuerpo vacío de la mujer a quien los arcontes sedujeron en lugar de Eva, mientras que el espíritu de la mujer, dice el texto gnóstico, primero se escondió en un árbol y luego pasó a ser una serpiente. La serpiente entonces reveló a Adán y Eva todas las verdades que los Elohim escondían. De hecho, cuando tomaron el fruto prohibido del árbol, los Elohim pronuncian una frase aterradora: "se han vuelto como nosotros". La Serpiente es quien da la Gnosis, el conocimiento iluminado del bien y del mal; la serpiente es el elemento positivo y al que acudir como camino de salvación.
En su Doctrina, la Serpiente, el tentador, aparece bajo la forma del libertador, del que eleva al hombre más allá del bien y del mal, más allá de la "ley", más allá del Dios antiguo y ambiguo, enemigo de la libertad. En la gnosis los símbolos se invierten: el buen Dios Yahvé es el Dios falso, celoso, guerrero y cruel demiurgo, mientras que la serpiente Satanás enemiga de Yahvé, es la serpiente del Kundalini, el conocimiento que produce éxtasis, desencadena una superconciencia, abre las facultades ocultas y las ondas de liberación de energía. Será ésta también la luz de Cristo (luz cósmica o crística) como veremos más adelante.

3 TIPOS DE SERES HUMANOS SEGÚN LA GNOSIS
El filósofo egipcio Valentino, que vivió en el siglo II d.C, de la escuela cristiano-gnóstica, dividió a la humanidad en tres tipos:
1. Según la doctrina gnóstica, la mayoría de los seres humanos están compuestos por los Ilicos o somáticos, término que deriva de "Hyle", materia, pero también de "Soma", cuerpo. Estos nacen, se reproducen y mueren viviendo como animales o peor, sin entender nada y víctimas de las pasiones, con sentimientos negativos, ira, envidia, odio, malicia, codicia. Los primeros son en la esencia más profunda, hijos exclusivos de los arcontes, son crudamente materialistas y bestiales, están hechos sólo de la esencia del universo gobernado por Jaldabaoth (Yahveh). Para ellos, la vida se trata de dinero, sexo y poder, nada más. Incapaces de trascender su propio Ego, casi siempre ven al "otro" como un enemigo. Permanecen sordos a todo llamado de la divinidad. Cuando el hombre Ilico muere, no queda rastro de él, desaparece en el aire. Su alma no se reencarna.
2. Una segunda tipología la componen los psíquicos, del griego psyché (alma), son hombres que perciben y se relacionan con el mundo a través del corazón, están dotados de libre albedrío, a diferencia de los primeros que no utilizan la razón para hacer opciones (Los ilicos creen que usan su cerebro, en cambio usan su vientre y sus genitales, eso es todo). Los psíquicos tienen un alma y un espíritu activos y están arrojados entre las fuerzas inferiores de la materia y las fuerzas superiores del espíritu. Son capaces de razonar y de conocer la Verdad discursivamente. Los arcontes son psíquicos por ejemplo. Cuando un hombre psíquico muere su alma busca de reencarnarse para liberarse del mal si no logra su proceso evolutivo. 
3. El tercer estado es el Neumático, del griego πνεῦμα (pneuma) que significa espíritu, al cual pertenecen los seres superiores. Los neumáticos son los pocos que siguen en contacto directo a lo largo de su vida con los eones, tienen ideas claras sobre el encarcelamiento en el mundo y no tienen ningún problema por emprender un camino de liberación.
Mientras que el judaísmo y el cristianismo sostienen que el alma alcanza la salvación a través de la fe, las obras y la gracia, para el gnosticismo la salvación del alma solo puede provenir de la posesión del conocimiento que despierta el alma. El gnosticismo era un conocimiento para unos pocos elegidos, solo el maestro podía elegir a los iniciados y hacerlos crecer y también encontramos rastros de esto en la Biblia:

LOS ELEGIDOS (NEUMÁTICOS)
La tarea del gnóstico es encontrar a Sophia (sabiduría) y, junto con ella, volver al Pleroma (realidad última y absoluta del Uno). Los arcontes son psíquicos, nublados, son espíritus que no pueden llegar al pneuma (en griego pneuma significa aire o espíritu, de hecho usamos mucho la palabra neumáticos, las cámaras de aire o llantas de los autos), las personas neumáticas son las que tienen el espíritu (aire) divino dentro y este es el mayor celo y bronca o ira de los arcontes hacia el hombre: el hombre puede alcanzar el pleroma, los arcontes no. Pero los hombres que tienen este privilegio son pocos, son los elegidos. Incluso en la Biblia cristiana encontramos confirmación de este hecho: los cristianos se consideraban elegidos, perfectos, neumáticos. En la primera carta a los Corintios (2, 6 - 8), leemos:
“Entre los perfectos hablamos, sí, de sabiduría (Sophia), pero de una sabiduría que no es de este mundo, ni de los gobernantes (arcontes) de este mundo que son reducidos a nada; hablamos de una sabiduría divina y misteriosa que ha permanecido oculta y que Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los gobernantes de este mundo ha podido conocerla; si lo hubieran sabido, no habrían crucificado al Señor de la gloria". Y aquí es donde entra en juego el papel de Jesucristo en la filosofía gnóstica... veámoslo:

CRISTO
Una cosa debe quedar clara desde el principio: Cristo es un Eón, es una fuerza cósmica, una vibración espiritual, una fuente de energía, no es un hombre con cuerpo físico, pero cuando un hombre o una mujer adquieren esta fuerza se vuelven” Cristos" (pneumaticos = llenos de aire divino, espíritu). Sophia es el eón femenino y su contraparte es Cristo el eón masculino. El eón Cristo movido de piedad, desciende por las 7 esferas de arcontes y llega al mundo tratando de liberar a Sophia. Evidentemente para ello necesita un cuerpo y así se encarna en Jesús de Nazaret. Pero cuidado: debemos ser Cristos, no cristianos. Tanto Sophia como Cristo son vibraciones divinas que están en nosotros, adentro, no afuera. Jesús no enseña ninguna religión, no quiere política, no quiere ser rey ni gobernar, no quiere instituciones, solo quiere que la gente adquiera amor por Sofía, toda intervención de Cristo para ayudar a Sofía siempre tuvo como objetivo traer armonía entre las criaturas; Cristo no es sólo Jesús sino todo ser que se acopla con Sophia (unión de Yin-Yang, femenino y masculino, sombra y luz, equilibrio de los opuestos, del mundo dual) y da a luz la Luz divina en sí mismo, con la misión de liberar el mundo sensible, reequilibrando la creación después de la acción vinculante del Demiurgo-Javhè. Pues este Yaldabaoth busca, a través de su pueblo elegido, los judíos, que Jesús muera en la cruz. Evidentemente, el hombre Jesús muere, mientras que el Eón Cristo vuelve al Pleroma, pero deja en la humanidad la semilla, la huella del camino que hay que seguir.
El Gnóstico, para unirse con el Uno, debe primero ascender, una a una, las siete esferas, venciendo a los terribles Arcontes que las presiden, luego debe identificarse con los Eones únicos, ascendiendo los Cielos uno por uno. Ahora estudiemos y analicemos los eones:

LOS EONES
Los eones, en muchos sistemas gnósticos, representan las diversas emanaciones de Dios, también conocido como el Uno, la Mónada o Arkhe (en griego arquetipo o principio). Aunque lso gnosticos no sabían qué era la mecánica cuántica en esa epoca, los eones a menudo se representaban en pares masculinos/femeninos llamados syzygies (una palabra griega que significa unión o conjunción de opuestos). Hoy la física cuántica nos enseña que las partículas en el universo surgen en pares, uno con carga positiva y el otro con carga negativa. Los eones, tomados en conjunto, constituían el pleroma de Dios (plenitud), la "región de la luz". El principio de las emanaciones está claramente tomado de la Cábala donde EL ABSOLUTO libera fuerzas divinas (las sefirot del àrbol de la vida) que son sus hipóstasis (o personificaciones). Para nosotros esta red de eones es una de las teorías más fascinantes del gnosticismo (habría que decir también algunas cosas negativas sobre esta filosofía, pero las dejaremos para el final). Según las distintas corrientes o escuelas gnósticas, también hay diferentes listas de emanaciones y eones, de hecho la iglesia católica acusó esta división continua de la esencia de Dios, cuando en verdad los gnósticos intentaron profundizar y comprender todos los poderes que pertenecían a una sola fuerza universal. Ahora nos dedicaremos de manera capilar a ver estos pares de Aeones en su estructura.

7 EMANACIONES DIVINAS
El Pleroma (Plenitud) era la plenitud del Ser, la Fuente, el Principio, el Uno absoluto. Pero si haces un ejercicio mental, también puedes llegar con una lógica simple a entender que no puede quedarse solo: si el Uno permanece solo, nadie podría saberlo. En griego se llama Mónada (del griego monos = solo, de ahí la palabra por ejemplo monje = que vive solo). Entonces sería sólo Él (no hay creación sin creador y viceversa). El bien, en cambio, es por su naturaleza una fuente que fluye: "Bonum est diffusivum sui", decían los latinos, es decir, el bien se difunde por sí mismo, sale de sí mismo y es aquí donde el Uno emana, se funde y fluye, se da a sí mismo, como el amor no puede contenerse.
1. La primera emanación de este manantial o fuente es Bythos su profundidad acompañada de su compañera Sige, el silencio. Cuanto más profunda es una persona, más tranquila o silenciosa es, menos tonterías dice. Las profundidades son tranquilas, como las del mar, habita el silencio. El silencio es el lenguaje más profundo que existe y sólo aquellos que alcanzan las profundidades divinas pueden entenderlo.
2. De las profundidades surge la emanación del Poder y del silencio surge el amor. El verdadero poder no es superficial y sin amor el poder se vuelve solo tiranía, de hecho el amor al poder es vano, mientras que el poder del amor es supremo. Pero el amor no puede hacer todo lo que quiere (como obligara a amar pr ejemplo), tiene los límites impuestos por el amor, por el silencio. El Poder en cuestión, por lo tanto, es sobre uno mismo, nunca sobre los demás.
3. Del Poder surge el pensamiento, sólo piensa quien puede. Del amor surge la voluntad, el deseo de hacer las cosas. El amo al pensamiento  da a luz al conocimiento, mientras que los pensamientos de amor dan lugar a todo tipo de buenas intenciones o emociones.
4. La mente emana del pensamiento, es decir, todos los pensamientos juntos forman nuestra mentalidad, ese bagaje que en última instancia informa, conforma y forma nuestra identidad, mientras que desde la buena voluntad en las acciones vemos la verdad, la verdad se ve en lo que haces y no por lo que dices. Por eso, cuando la mente y la verdad se corresponden, se dice lo que se piensa y se hace lo que se dice, la mente y la verdad se unen.
5. La palabra emana de la mente, es la manifestación sonora de los pensamientos y esta palabra vibra, produce vida (de hecho el Temblor es una energía vital), las acciones reales dan vida, vibración. Si tus palabras vibran es porque están llenas de verdad y divinidad.
6. El proyecto Humano surge de las palabras, en la mente divina sus relaciones eran un todo, una comunidad y comunión, por lo tanto las emanaciones están por encarnar en otra dimensión.
7. Después de la sexta emanación la séptima es explosiva y múltiple. Del par de eones Sermo+vita (temblor) surgen otros 5 pares de eones (Bythius y Mixis, Ageratos y Henosis, Autophyes y Hedone, Acinetos y Syncrasis, Monogenes y Macaria). Mientras que del par Anthropos+Ecclesia surgen otros 6 pares de eones (Paracletus y Pistis, Patricos y Elpis, Metricos y Agape, Ainos y Synesis, Ecclesiasticus y Macariotes, Theletos Christos y Sophia).

34 EONES + 1 DIVINO
Los eones como manifestaciones energéticas divinas son como las Sefirot del Árbol de la Vida en la Kabbalah, pero también como las virtudes que todos los sistemas filosóficos han identificado al analizar las acciones del alma. Aristóteles había identificado muchísimas, en la suma teológica de Santo Tomás encontramos 60. En el sistema de emanaciones del Uno los gnósticos han enumerado 34. En el post anterior vimos las primeras 7 emanaciones. Dado que las dos últimas emanaciones a su vez emanan otros eones de sí mismas, entonces en realidad las primeras fueron 6 emanaciones (la sexta está compuesta por dos pares de eones al mismo tiempo, por lo tanto, se cuenta como 1 y no como 2). Advertencia: de la quinta emanación (Sermo+Temblor) Palabra Vital y Vibrante salen otros 6 pares de Eones (porque Anthropos+Ecclesia es una de sus emanaciones anteriores), mientras que de la Humanidad en comunión (Anthropos+Ecclesia) salen otras 6 parejas o pares de Eones. ¿Entonces? las emanaciones en total son 3 corrientes (Trinitarias): 6-6-6. Si hacemos un cálculo cabalístico, el cerebro se vuelve loco: los Eones presentes son 34 + 1 (El Pleroma) = 35, si en cambio calculamos las emanaciones 6+6+6=18x2= 36, por lo cual en esta nube de radiaciones carecería de 1 Eón (35 vs 36) y es el Eón al que Sofía dio vida: el Demiurgo, la pareja de Dios = Satán, por lo que en él convergen el número total de vibraciones 666 (el número de la Bestia).
Atención: la emanación se multiplica cuando nace la Palabra y su vibración (Sermo+Temblor) y será la palabra que identificará a la Humanidad y la esencia de la comunidad que es la comprensión de esta palabra. Hoy gracias a la física sabemos que el átomo se puede dividir y descomponer, pero los cabalistas ya lo habían intuido hace milenios de años y también los gnósticos, pero cuando lo dijeron pensaron que ellos estaban locos.

EL TEOREMA CELESTIAL, LA TRINIDAD
Para entender cómo Sophia (fuerza Yin) Y Cristo (fuerza Yang) actúan en nosotros, es necesario comprender a nivel psicológico cómo las energías opuestas se dividen e interactúan en nosotros. Intentaremos explicarlo de la forma más sencilla posible, pero se requiere la máxima atención:
Si cierras los ojos y tratas de ver tu YO dentro de ti, estás "concibiendo" una idea de ti mismo. ¿Quién concibe? el Padre, por tanto esa mirada interior es la del padre (lo llamamos intelecto, entendimiento, inteligencia, mente o simbólicamente la Cabeza), es el Yang, masculino, fuerza activa, el Binah en Cabalá, el Mago del Tarot. Esa imagen que te haces de ti mismo, idéntica a ti, es tu reflejo, ya que lo has concebido, es un hijo, nuestra fotocopia, pero es sólo un pensamiento, una idea, está ahí en el abismo (el Eón llamado Bytos). Es como la imagen que un pintor tiene de sí mismo en la cabeza, pero tiene que arrojarla en el silencio del lienzo (El Eón llamado Sige), luego encarnarla, necesita una madre que la genere. El amante necesita de un amado para vaciarse y dar a luz al amor. De hecho, el niño no es más que la encarnación de esas dos fuerzas (padre y madre) que se han vaciado (en el orgasmo) y encarnado su amor en esa criatura. Esa criatura en el árbol de la vida está en la sefirot de Tiferet, es decir, belleza, todas nuestras criaturas son hermosas. Entonces tu YO necesita obras, acciones, para encarnar, pero no salen si no tienen una razón, una matriz, una emoción (le llamamos voluntad, emoción, sentimiento, o simbólicamente el Corazón), es el Yin, fuerza femenina, pasiva, acogedora, el Jojma en Cabalá, el Loco del Tarot. Si no tenemos a Sophia (la razón, el sentimiento) nunca haremos nada, no nos sentimos involucrados. Por eso los artistas la llaman la Musa inspiradora, sin ella Cristo no actúa (la razón no actúa, la palabra no se encarna sin Maria).
El hijo es la iluminación, en él vemos el reflejo del Uno (como arriba y abajo) si ves los extremos de los triángulos en el gráfico como en el cielo (Keter, la corona de Dios) así en la tierra (Tiferet, la belleza del alma). En la filosofía china se llama Wuji al Uno que se manifiesta en los opuestos Yang y Yin y cuando estos se unen surge el Taijitu (la visión unida de lo dual). Todo es trinitario en realidad (3), pero lo experimentamos en el dual (2), quien asciende al pleroma lo siente como Uno (1)

CRISTO Y SOFÍA
Cristo para los gnósticos, repitamos, no era un hombre, sino un Eón por lo tanto una fuerza, una vibración o una energía cósmica divina, esto por una razón muy sencilla: para los gnósticos la materia es el origen del mal, por lo tanto también el mundo y la carne no pueden ser objeto de la encarnación de Dios, son contaminadores. El hombre Jesús fue un hombre como todos los demás que acogió la Luz de Cristo y la llevó a su plenitud, liberando en sí mismo a la Sophia (Espíritu divino Santo o Sabiduría) y esta es la tarea de todo ser humano elegido. Para nosotros, sin embargo, esto es una contradicción, porque si la sabiduría de la gnosis ayuda al hombre a liberarse de esta prisión de la materia, ¿por qué Dios mismo no podría haberse liberado y utilizado como medio? El desprecio de los gnósticos por la materia demuestra básicamente un gran trauma inconsciente, muy propio de las filosofías dualistas, que demuestran que el dualismo con el que conciben la naturaleza es una aberración peligrosa y fundamentalista, es decir, extremista, porque el Ser en sí mismo es bueno, sin la participación del Ser nada podría existir, por lo tanto hasta el mundo creado del Demiurgo tiene una chispa de Dios. El desprecio por la materia demuestra una falta de amor por el Ser y una falta de misericordia o comprensión propia de la luz divina más alta. El desprecio por la materia de los gnósticos, fariseos y moralistas no es una virtud como ellos piensan, sino una infundada presunción de pureza, porque el ser puro no desprecia al impuro y nunca se contamina por lo impuro, si Dios se deja contaminar de la materia ¿que Dios sería?, débil e impotente por lo tanto falso, como el pensamiento dualista gnóstico.

EL ENEMIGO POR EXCELENCIA DEL CRISTIANISMO
Una visión atenta y profunda del Evangelio nos hace comprender que el pensamiento de Jesús era muy complejo y tenía otras influencias orientales no judías. Si Jesús no hubiera existido, quien inventó su figura merece atención, porque su filosofía va más allá de la mentalidad de su tiempo y aún nos llega hoy, influyendo en la mentalidad occidental durante milenios. Pero también es lógico que lo que nos ha llegado de Jesús sea un mensaje manipulado y arreglado para las necesidades del Imperio Romano que acogió la fe cristiana como herramienta político-ideológica. Lo que sale de los concilios de la Iglesia (no olvidemos que el primer concilio fue convocado por el emperador Constantino, no por un Papa), no correspondía a la verdadera enseñanza de Cristo o que al menos había una doctrina secreta que Cristo comunicaba sólo a sus discípulos y a unos pocos más. Y en los evangelios apócrifos, obviamente no aceptados por la iglesia, encontramos estas huellas y pruebas. 
La Fábula Gnóstica de Sophia es la visión del mundo que los Evangelios no nos han revelado, es otro ángulo riquísimo y precioso de la realidad con sus riesgos. Esta historia se presenta en forma de Mito, que fue el lenguaje más antiguo para transmitir una verdad, mientras que la especulación analítica y filosófica vino después, digamos que el Mito habla a nuestro niño interior, al corazón, mientras que la teología habla al cerebro, al hombre que cree que se ha vuelto muy adulto e inteligente. Hemos visto maravillosas intuiciones del Gnosticismo, pero no podemos cerrar este análisis sin hablar de los 3 mayores peligros que ha creado el Gnosticismo dentro de la tradición cristiana, pero paradójicamente una parte de estos peligros se presentan con una verdad que se ha esparcido y multiplicado también en la tradición cristiana hasta el día de hoy. Veámoslos:

LAS 3 GRANDES BRECHAS DEL PENSAMIENTO GNÓSTICO
El gnosticismo fue un movimiento filosófico-religioso muy articulado, cuya máxima difusión se produjo en los siglos II y III de la era cristiana. El término gnosticismo proviene de la palabra griega gnosis (γνῶσις), "conocimiento". ¿Por qué se condenó el gnosticismo? porque subvirtió totalmente la jerarquía de valores del cristianismo, pero sin duda el gnosticismo nació del pensamiento judeocristiano. Solo veamos 3 grandes tumores muy peligrosos detrás de los cuales también hay intuiciones muy grandes, pero de consecuencias fatales:
1. El gnosticismo es de hecho fuertemente dualista en todas las situaciones, divide farisaicamente a los hombres en dos clases: los espirituales, dignos de salvación, y los terrenales, inherentemente condenados a la eterna ceguera de la ignorancia metafísica. En este sentido heredó el pensamiento persa del maniqueísmo: El universo es el escenario de la batalla de dos principios opuestos e igualmente autónomos y poderosos, el bien y el mal. Hay un dualismo radical, que sitúa a los dos principios como coeternos, pero nunca se integran en el Uno. Dios crea por error no por amor (es como los que dejan embarazada a la novia por incapacidad).
2. Mientras que las cartas de Pablo de Tarso en la Biblia describen la Creación como un reflejo del Mundo Ideal, el Gnosticismo la sataniza de la manera más categórica. El Demiurgo (asimilado por los gnósticos al Javhè del Antiguo Testamento) es una figura negativa, que con un movimiento maligno aprisiona la esencia (el "pleroma", en el léxico gnóstico) en la prisión de la materia (aquí también hay residuos del platonismo). En definitiva, el Padre de Jesús que es amor no puede corresponder al Dios del Antiguo Testamento que es odio, celos, guerra y violencia. Esta visión (que en paryte es verdadera) es absurda porque la materia no puede ser mala, pero coincidimos con los gnósticos cuando afirman que el verdadero cristiano debe rechazar por completo el Antiguo Testamento: es una herencia falsa que los primeros cristianos (judíos) quisieron aceptar innecesariamente.
3. Si la materia era mala, entonces la sexualidad o la procreación eran pecado. El desprecio por la carne y por el mundo alcanza formas paradójicas en algunas corrientes gnósticas: mientras unos torturan el cuerpo de manera sádica y masoquista bajo la excusa de la penitencia, otros en cambio tratan de perpetrar todas las ignominias posibles. El neumático que se sabe seguro puede, pues, dedicarse a todas las licencias y vicios, ya que el gnóstico conoce la verdad, no se sujeta a la Ley, por lo que tiene la más amplia libertad de conducta y realiza toda clase de pecados que han de destruir el cuerpo, pero no su alma, que ya está salvada (se siente santo pero se comporta como un pecador, una contradicción absoluta).

SABÍA USTED QUE ...
La iglesia Kilmore en Dervaig, en la isla escocesa de Mull, presenta una vidriera de 1906 que muestra a Jesús con María Magdalena como una pareja casada, con María embarazada. Esto obviamente fue considerado por la iglesia como una herejía, es el "infame" Santo Grial de los Masones Gnósticos Templarios. Vale la pena leer la novela de Dan Brown de 2003 "El código Da Vinci". La relación entre Jesús y María Magdalena también fue el tema de la novela de Philipp Vandenberg de 1993 "El misterio del pergamino" y aparece en la película "La última tentación de Cristo" de Martin Scorsese de 1988. También encontramos una alusión en el Evangelio apócrifo de Felipe (mediados del siglo II) donde María Magdalena es la discípula amada o predilecta de Jesús y no Juan el evangelista como dice la Iglesia. Queda el hecho de que como simbología, Jesús es la parte activa de Cristo, mientras que María Magdalena es Sofía que lo acoge, la parte pasiva, la sabiduría que él alcanza y genera, su hijo es la gnosis, que es la luz eterna del Pleroma.

LA KENOSIS GRIEGA O EL TZIMTZUM CABALÍSTICO
Antes de terminar este análisis debemos, en aras de la exhaustividad, hacer una insinuación ontológica de las modalidades del Ser (que son también de la acción de los Eones), es decir, describir una ley elemental y esencial del Ser. Pongan atenciòn. Hay dos estados: potencia y acto. Ejemplo: esta mujer puede ser madre aunque aún no esté embarazada, por lo tanto en Potenza tiene todas las facultades para ser madre, cuando da a luz un hijo es madre en Atto. Otro ejemplo: una semilla es potencialmente un árbol, pero hasta que no crece y se convierte en árbol no está en acto. Ahora la situación se vuelve más complicada: Dios es el Ser Absoluto, por lo tanto si todas las cosas existen es porque Él está siempre en Acto, si él pasara al estado de potencia todo desaparecería, dejaría de ser. ¿Sabes cuando se va la luz? he aquí, pasamos del Acto luminoso a la potencia de las tinieblas.
Cuando Sophia actúa sin Cristo se priva del Acto y pasa a la potencia (se vuelve Impotente), por eso existimos: Dios muere por un momento, se anula, como las olas del mar crean continentes al retroceder, en griego se llama Kenosis (vacío, cancelarse a sí mismo), en el budismo se le llama Nirvana, en la Cábala se le llama Tzimtzum (contracción, ¡sí, como nuestro universo que se contrae a cada instante para favorecer la expansión!), para los cristianos es la muerte de Cristo. En ese momento Dios crea, como la semilla moribunda se parte pero florece. Esta acción se llama "Amar" (por eso es tan difícil amar, es como morir, desaparecer, vaciarse por dentro para hacer espacio a otro).
Sophia luego pasa del Acto a la Potencia:
El Ser en Potencia es el Cero, es el Silencio, es la Circunferencia.
Cristo actúa, no lo deja morir, la reactiva:
El Ser en Acto es el Uno, es el Pensamiento, es el Centro de la circunferencia.
Esta unión crea dos modalidades (son las emanaciones de los otros eones):
La potencia del acto y el acto de la potencia.
De esta forma los modos de Ser son siempre 3, como todas las doctrinas místicas son trinitarias.

DIOS NO ES SUFICIENTE, NECESITAMOS A SOPHIA
Sophia, procedente del "cielo supremo", fue capturada por los Arcontes y arrastrada hacia los mundos oscuros de la materia. Todos podemos sentir esto, ese eco que escuchamos dentro de nosotros en la alegría y en la tristeza, en los momentos de gozo y en los momentos de nostalgia, algo nos llama desde más allá de nuestra conciencia... es Cristo, solo haz silencio dentro de ti (un Eón llamado Sige) en el silencio se genera la mente (otro Eón llamado Nous), se recarga otro Eón llamado Eletheia (verdad). Entonces percibimos una luz, el "Dios externo a la creación", más allá del tiempo, más allá del espacio, más allá de la materia y la energía. Sentimos que somos parte de todo el universo (Eon Anthropos) surge en nosotros un sentido de comunión y hermandad (Eon llama Ecclesia) y así sucesivamente... podemos sentir como todas las energías divinas (Eones) se activan en nosotros. Así nace en nosotros el Cristo (el niño interior) a través de Sophia (la Sabiduría), volviendo al Pleroma (el Uno).

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